es un trastorno alimentario que afecta a las mujeres embarazadas que quieren mantener su peso corporal. Se puede incurrir en la restricción de calorías y nutrientes, la realización de ejercicio extremo y la combinación de atracones y purgas.
consecuencias
- El bebé, por su parte, se puede ver afectado de las siguientes maneras:
- Parto prematuro.
- Aumento de la probabilidad de complicaciones durante el parto.
- Aumento de la probabilidad de fallecimiento del bebé durante el primer mes de vida.
- Bajo peso.
- Bajos valores de Apgar al nacer.
- Aumento de la probabilidad de retraso mental.
- Insuficiencia respiratoria.
- Alteraciones neurológicas.
- Déficit de atención con hiperactividad.
síntomas

Los síntomas que sufren estas mujeres son los indicados por el ginecólogo:
- Poca ganancia o pérdida de peso durante el embarazo.
- Restricción de la mayoría de grupos de alimentos.
- Sentimientos de miedo excesivo o ansiedad por la ganancia de peso.
- Exceso de ejercicio para no ganar peso.
- Inducción al vómito tras las comidas.
- Fatiga excesiva.
- Mareos o dolores de cabeza.
- Evitar comidas para no engordar.
- Dificultad en la concentración.
- Obsesión por la reducción de peso.
Soluciones
Al tratarse de una enfermedad de base psiquiátrica, para el tratamiento de la pregorexia es necesario un equipo multidisciplinar especializado en este tipo de alteraciones que incluya un psiquiatra, obstetra, psicólogo, dietista-nutricionista y enfermero.
La familia no debería perder de vista a la mujer pregoréxica, pero sin forzar o agobiar con las cantidades de los platos o los ingredientes utilizados, ya que puede ser contraproducente y empeorar el pronóstico.
Prevención y tratamiento
Al tratarse de una enfermedad de base psiquiátrica, para el tratamiento de la pregorexia es necesario un equipo multidisciplinar especializado en este tipo de alteraciones que debe incluir tanto un médico psiquiatra, obstetra, psicólogo como un dietista-nutricionista, enfermeros, etcétera, para poder así tratar de manera global la situación.
El profesional que debe guiar el proceso recuperador, así como indicar las pautas generales que se han de seguir, debe ser el psiquiatra o el psicólogo y el resto de los profesionales irán al unísono en el tratamiento. De esta manera se conseguirá un mayor éxito y una mejora notable en la paciente.
De cara a la prevención de la pregorexia, hay que vigilar muy estrechamente a las mujeres embarazadas que han padecido previamente anorexia nerviosa, bulimia o algún otro trastorno de la conducta alimentaria. Ante cualquier signo de alteración en el comportamiento ante la comida, ponerse en contacto con un equipo especializado.Es importante intentar normalizar las horas de las comidas y crear un ambiente relajado y distendido durante las mismas para rebajar la tensión. La familia o acompañantes de la gestante no deberían perder de vista a la mujer pregoréxica, pero todo ello sin forzar o agobiar con las cantidades de los platos o los ingredientes utilizados, ya que puede ser contraproducente y empeorar el pronóstico.
Lo más prudente en cuanto a la prevención del trastorno de la pregorexia consiste en que la embarazada sepa cómo mantener una alimentación saludable, completa y variada, y la lleve a cabo. Pero también debe aprender a disfrutar de la comida en todo su esplendor, sin dejar de mirar la báscula.




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